iFace apunta a duplicar sus tratamientos en 2026 tras superar los 5.500 casos con alineadores invisibles en Chile
La historia de iFace Chile partió en 2018, cuando Sebastián Luchsinger, entonces estudiante de postgrado en ortodoncia, comenzó a explorar por cuenta propia una tecnología que todavía parecía lejana para el mercado local: los alineadores transparentes diseñados digitalmente y fabricados con impresión 3D.
"Yo siempre he sido súper busquilla y como bien autodidacta, medio computín", recuerda el ortodoncista, hoy cofundador y director clínico de iFace Chile. Su primera aproximación fue casi artesanal: compró una impresora 3D por AliExpress, aprendió a calibrarla y comenzó a probar materiales hasta fabricar sus primeros alineadores.
El salto llegó en un congreso internacional de ortodoncia, cuando conoció a Jui Liu, su socio. Allí entendió que lo que estaba haciendo podía escalar. "Tú estás básicamente usando Paint, así como el computador para dibujar. Pero yo tengo Photoshop", le dijo Jui, según recuerda Luchsinger.
Poco después viajaría a China para conocer proveedores de impresoras, plásticos, softwares y procesos industriales.
Tras ese viaje, ambos decidieron crear la empresa en Chile. La inversión inicial fue cercana a los $50 millones, financiada con recursos propios y deuda bancaria. iFace comenzó a operar en 2019 con una definición estratégica que se mantiene hasta hoy: no vender directamente al paciente, sino trabajar bajo un modelo B2B con ortodoncistas.
Un modelo B2B para competir en una industria dominada por gigantes
Desde el inicio, iFace decidió diferenciarse de otras compañías de alineadores que apuntan directamente al consumidor final. Para Luchsinger, el rol del especialista no es negociable.
"Del día 1 dijimos vamos a ser siempre directo al ortodoncista, como tú decías, un B2B y también vamos a industrializar esto"
Sebastián Luchsinger, ortodoncista, cofundador de iFace Chile
El debut, sin embargo, fue complejo. La empresa lanzó sus primeras operaciones pocas semanas antes del estallido social y, cuando comenzaba a retomar ritmo, llegó la pandemia. La odontología se paralizó parcialmente, pero también se abrió una oportunidad: la educación online. iFace trasladó sus certificaciones a formatos digitales y llegó a reunir a cerca de 120 profesionales conectados simultáneamente.
Con el tiempo, la compañía comenzó a ganar reconocimiento en congresos y entre especialistas. "Íbamos a congresos con nuestros stands tan chiquititos y la gente realmente ya nos reconocía como... Oye, ustedes son los de iFace, ¿cierto?", cuenta Luchsinger.
Hoy la firma trabaja con cerca de 350 a 400 doctores activos al mes, supera los 5.500 casos realizados y estima tener cerca de un 35% del mercado nacional de alineadores. Además, está presente en dos redes relevantes del país: UnoSalud y Clínicas Everest.
El modelo combina planificación digital, soporte clínico y producción local. El ortodoncista escanea al paciente, sube la información a la plataforma de iFace y el equipo diseña digitalmente la secuencia de movimiento dental. Luego, el profesional revisa, aprueba o modifica el plan. Cada etapa se traduce en un alineador distinto, fabricado a medida.
"Lo que nosotros en la empresa hacemos son piezas individuales e irrepetibles", resume Luchsinger.
La meta: duplicar tratamientos en 2026 y llegar a mil doctores activos
iFace cuenta hoy con más de 30 personas y mantiene un equipo clínico liderado por Luchsinger junto a la doctora Singyi Hip. Uno de sus diferenciales, afirma, es el acompañamiento directo al profesional. "Si tienen cualquier problema, estamos a un WhatsApp de distancia y eso realmente es algo invaluable", sostiene.
En términos de negocio, la empresa cerró un 2025 que califica como "muy bueno" y definió una meta ambiciosa para 2026: duplicar el número de tratamientos realizados. La compañía recién formó su departamento comercial, luego de años de crecimiento impulsado principalmente por recomendación y boca a boca.
"Hasta el 2025 la empresa no tenía departamento de ventas. sea, fue todo word of mouth, fue todo boca boca", explica Luchsinger. Ese cambio marca una nueva etapa: pasar de ser buscados por los profesionales a salir activamente a captar nuevos clientes.
La apuesta, por ahora, seguirá concentrada en Chile. Aunque la internacionalización podría parecer el paso natural, Luchsinger dice que no buscan levantar capital externo ni perder agilidad.
"No queremos ser los número dos, ni los tres, ni los cuatro. Queremos ser el principal referente de ortodoncia transparente con alineadores en Chile"
Sebastián Luchsinger, director clínico de iFaceChile, en conversación con Entreprenerd
A tres años, la meta es clara: pasar de los actuales 350 a 400 doctores activos a cerca de mil. "Si hoy día estamos en 350, me encantaría tener mil doctores activos", proyecta.
Para Luchsinger, el objetivo final no es solo crecer en número de casos, sino masificar una tecnología que ya considera instalada en la industria.
"Nuestro principal objetivo es acercar la ortodoncia digital al mayor número de colegas posible, o que no tengan barreras, nosotros queremos votar todas las barreras para que todos puedan hacer ortodoncia digital", concluye.
