Embajadora de Finlandia, Johanna Kotkajärvi en su despedida de Chile destaca a las mujeres en minería: “hay algo que ustedes hacen muy bien”
Después de cuatro años al frente de la Embajada de Finlandia en Chile, Johanna Kotkajärvi hace las maletas rumbo a Helsinki. Nos recibió en su residencia de Santiago para una conversación que terminó siendo mucho más que un balance diplomático: fue el relato de una mujer que aprendió a querer un país que no era el suyo.
Hay despedidas que se notan en los detalles. En la residencia de la Embajadora de Finlandia en Santiago, todavía no hay cajas a la vista, pero se siente que los días están contados. Johanna Kotkajärvi nos recibe con esa mezcla tan finlandesa de calidez contenida y franqueza absoluta, la misma que -según ella misma reconoce entre risas- todavía no logra entender del todo por qué en Chile necesitamos tantas palabras para decir lo mismo que en su idioma se dice con una.
Le quedan pocos días en la que ha sido su casa durante cuatro años. Y cuando le preguntamos qué se siente, no hay un speech diplomático de por medio. Hay una pausa, una sonrisa y una respuesta que suena honesta: los cuatro años pasaron volando. "Es increíble porque uno piensa que cuatro años es largo tiempo, y ha sido como un periodo muy, muy rápido y muy bueno. Tengo buenas experiencias, lindos recuerdos de este país", nos dice, y por un segundo no hablamos con una embajadora, sino con alguien que está empaquetando cuatro años de vida.
Vuelve a Finlandia con ganas -por fin, toda la familia va a estar en la misma ciudad después de mucho tiempo- pero también con una lista pendiente. Con su esposo recorrieron gran parte de Chile, "hemos ido viajando muchísimo", pero admite que todavía queda mucho por conocer. Ese es, quizás, el primer indicio de que esta no es una despedida definitiva sino un "hasta luego" con anotaciones al margen.
Lo que más le costó: la distancia, no la cultura
Cuando le preguntamos qué fue lo más difícil de adaptarse a Chile, la respuesta no tiene nada que ver con choques culturales dramáticos. Tiene que ver con la geografía. "La distancia seguro ha sido lo que más me costó", dice, y se ríe recordando los vuelos interminables entre Santiago y Helsinki. También el desfase horario: cuando ella recién se levanta en Santiago, en Helsinki la gente ya está cerrando la oficina y saliendo a la calle, especialmente ahora que tenemos 7 horas de diferencia, lo que cambia un poco cuando en Chile nos vamos acercando al verano, quedando sólo con 5 horas de diferencia.
Pero lo que sorprende es lo rápido que, según cuenta, se acostumbró a todo lo demás. "No es tan diferente, es bastante fácil acostumbrarse a vivir aquí", asegura. Lo que sí nota, cada vez que vuelve de vacaciones a Finlandia, es el cambio de ritmo: menos gente, menos ruido, un tono de voz que baja varios decibeles. Aquí, en cambio, "siempre hay música", hay un bullicio que -confiesa- a veces la desconcierta un poco, sobre todo con el idioma. "Se usan muchas palabras aquí. A veces yo estoy pensando, ¿de dónde vienen todas esas palabras?", dice, entre risas, aclarando que el español que ella maneja es, sin darse cuenta, un español completamente chilenizado.
El puente que empezó con una visita de trabajo
Si hay un tema que le cambia la voz -y el entusiasmo- a Kotkajärvi, es el de la minería. Nos cuenta que Finlandia, aunque es un país minero mucho más pequeño que Chile, tiene una industria robusta a nivel europeo que hasta hace poco era casi invisible para el mercado local. Durante su misión descubrió, junto a las empresas chilenas, que el ecosistema finlandés va mucho más allá de los nombres conocidos como Metso o Valmet: ahí está también Vaisala, en meteorología, o Nokia, con presencia en el sector.
Ese aprendizaje mutuo tuvo un hito que todavía recuerda con orgullo: la participación de Finlandia como el primer país invitado en ExpoMin. "Para nosotros es la feria del sector minero más grande de Latinoamérica, fue un esfuerzo tremendo para un país bastante pequeño", relata. Y aunque Finlandia tiene su propia trayectoria minera, reconoce que fue "una experiencia muy buena, muy linda", sobre todo por el trabajo codo a codo con las empresas finlandesas que llegaron a mostrar su tecnología.
Sin embargo, otro de los hitos que marcaron su estadía en Chile fue la firma de la Plataforma Binacional de Transferencia Tecnológica Chile y Finlandia. Consultada sobre cómo se gestó, nos cuenta que todo comenzó casi al mismo tiempo que ella llegó a Chile, en septiembre de 2022, con la visita del ministro de Economía finlandés dos meses después. De esas primeras conversaciones surgió el interés compartido por la innovación, y ahí entró en escena el ecosistema de Espoo, en los alrededores de la Universidad de Aalto, una de las zonas con más inversión en startups de Finlandia. José Miguel Benavente, Vicepresidente de Corfo en aquel entonces, viajó a conocerlo de primera mano.
De ese viaje nació el memorando de entendimiento entre Corfo y VTT -el Centro de Investigación en Ciencias Aplicadas de Finlandia- que hoy se transformó en un acuerdo formal entre Corfo, Business Finland, VTT y Fundación Chile: una plataforma binacional con 20 millones de dólares de financiamiento a cinco años. El directorio, cuenta la embajadora, tendrá su primera reunión en apenas dos semanas. Es, dice con entusiasmo, "el primer paso" de algo que espera ver florecer en proyectos concretos en los sectores minero y forestal, y que ya empieza a asomar en iniciativas como un proyecto de SmartCity en Magallanes.
Educación en Finlandia: 68% opta por técnico-profesional
La conversación gira, en algún momento, hacia uno de los temas favoritos cuando se habla de Finlandia: la educación. Kotkajärvi es clara al respecto, "la educación en Finlandia siempre ha sido para todos", agregando que "ha sido siempre parte de la fundación de nuestra sociedad", explica, remontándose más de 150 años atrás, cuando Finlandia decidió que, sin muchos recursos naturales, su única riqueza era su gente. Y que esa gente necesitaba educarse para enfrentar los desafíos de un futuro incierto, con un vecino -Rusia- que siempre representó una fuente de tensión.
Lo que más destaca hoy, dice, es el interés creciente por la educación técnico-profesional finlandesa, un sistema donde el 68% de los estudiantes opta por esa vía, muy por encima del promedio OCDE de 40%. Para ella, la clave está en el orgullo: "Cuando tú tienes tu certificado, tú estás orgulloso. Soy chef, soy eléctrico, cualquier cosa. Tú estás orgulloso por tu educación, porque tú lo has hecho". Y ese orgullo, insiste, tiene mucho que ver con el concepto finlandés de bienestar: sentirse bien con lo que se elige, y saber que siempre existe la posibilidad de reinventarse.
Mujeres en minería: "hay algo que ustedes hacen muy bien"
Uno de los datos que más la sorprendió durante su misión en Chile tiene que ver con la participación femenina en el sector minero. Según cuenta, la proporción de mujeres trabajando en minería en Chile es de las más altas del mundo -hay empresas, como BHP, con cerca del 40% de dotación femenina dice Kotkajärvi- mientras que en Finlandia esa cifra ronda el 14%. "Hay algo que nosotros como país necesitamos ver qué Chile hace bien", reconoce, sin dejar de advertir que la tendencia global en materia de derechos de las mujeres hoy la preocupa. "Necesitamos trabajar fuerte para no ir hacia atrás", dice.
El secreto de la felicidad, según Kotkajärvi
Antes de despedirnos le preguntamos, casi obligatoriamente, por la fórmula del país más feliz del mundo. Su respuesta no tiene fórmulas mágicas: bienestar, confianza y una red de apoyo que sostiene a las personas cuando algo sale mal. "Esta confianza en ti mismo, en la gente alrededor, en el sistema, te da seguridad en tu vida", explica. Y, por supuesto, no podía faltar la sauna: "Es muy relajante, nos sentimos bien, es saludable. Es un lugar para relajarse y no estresarse tanto".
Cierra la conversación con un agradecimiento que suena genuino, dirigido a todos los chilenos que conoció durante su misión. Habla de Chile como "uno de los países más bellos del mundo" y de esta despedida como el cierre de "un tremendo viaje". Pero también deja una promesa pendiente: la plataforma binacional entre Chile y Finlandia recién está dando sus primeros pasos, y ella espera, desde Helsinki, seguir de cerca cómo esta historia -que empezó con una visita de trabajo hace apenas cuatro años- se convierta en algo que trascienda a ambos países.
Nos despedimos de la Embajadora Johanna Kotkajärvi agradecidos por el tiempo, por las puertas siempre abiertas de su residencia, y por acompañar, de alguna forma, la historia de estos chilenos que un día decidieron cruzar el mundo para construir una empresa en Finlandia. La misma historia, en el fondo, que hoy nos tiene contando la suya, desde el otro lado del planeta.
