“No era la mejor oferta en términos de plata”: por qué David Peña vendió Comunidad Feliz a Visma y no al mejor postor
En Entreprenerd Podcast, el cofundador y CRO de la proptech chilena cuenta en primera persona la ruta que llevó a la administradora de edificios, hoy con 1,5 millón de usuarios y clientes en diez países, a manos del grupo noruego Visma: un deal que se cayó a último minuto, despidos, un giro forzado a la rentabilidad y la oferta de “dos hojas” que lo cambió todo.
Agosto 2026.- La operación se conoció a fines de noviembre y comienzos de diciembre de 2025, y de inmediato instaló una pregunta en el ecosistema local: cuánto pagó Visma, grupo noruego de software que viene consolidando compras en la región, por Comunidad Feliz.
Peña matiza la cifra que circuló en la prensa: "la estimó un periodista hablando con nuestros otros inversionistas pensando en un escenario súper positivo de los earn-outs", los pagos futuros atados a resultados, por lo que no refleja el monto efectivo de la transacción.
Cinco meses después, la compañía reporta a su nuevo dueño en torno al 102%-105% de la proyección comprometida.
De Osorno a un cowork de tres UF
Fundada a fines de 2015, ComunidadFeliz nació como "un software para edificios" y evolucionó hacia una plataforma que integra transparencia financiera, remuneraciones, control de acceso y una corredora de seguros inscrita en la CMF.
Peña, ingeniero civil, se sumó cerca de un año después de que su socio Antti Kulppi echara a andar el proyecto, que primero pasó por un cowork y por la aceleradora 3IE de la Universidad Técnica Federico Santa María.
El menor de seis hermanos, oriundo de Osorno, define el oficio sin épica: "uno toma mucho riesgo siendo emprendedor porque obviamente puede quebrar y te vas a la calle y vas a tener que partir de nuevo o cualquier cosa pero al mismo tiempo tienes mucho efecto en el resultado porque tú estás eligiendo todas las cosas para bien o para mal uno diseña su vida emprendiendo y eso era lo que me gustó básicamente".
La receta de crecimiento, insiste, no estuvo en un golpe de suerte: "la suma de todas las pequeñas cosas que hiciste, esas sí te generan el crecimiento acelerado".
El deal que se cayó y el que llegó
Antes de Visma hubo un intento frustrado. En 2021 un fondo estadounidense basado en Texas ofreció un múltiplo atractivo, pero tras seis meses de due diligence la operación se cayó en noviembre de 2022, golpeada por la devaluación del peso y el enfriamiento del venture capital.
La compañía debió desvincular cerca del 20% de su dotación y levantar US$700.000 con una red de ángeles ligada a Chicago Booth, entre ellos Jaime Arrieta (Buk) y Arturo Tagle. Fue el capítulo más duro: "cuando tienes que sacar gente porque tú tomaste malas decisiones financieras, cuando la empresa no está yendo bien porque tú tomaste malas decisiones y ahí hay que sacar gente por eso. Eso cala profundo".
El giro llegó con la disciplina financiera. En 2023 y 2024 la empresa operó rentable, cerrando el último año con un alza cercana al 70% y ventas próximas a los US$10 millones. Buscando capital para acelerar, aparecieron varias ofertas (hasta doce informales) y la que ganó no fue la más abultada.
"No era la mejor oferta en términos de plata en verdad", admite Peña sobre Visma, que tomó participación mayoritaria dejando a los fundadores al mando; "era la mejor oferta en términos como de esperanza de retorno".
La convicción, dice, la terminó de sellar al hablar con otros founders adquiridos por el grupo: "entiendo por qué los fundadores cuando son parte de Visma no se van".
Lo que viene: IA y ecosistema regional
Con operaciones físicas en Chile y México, la hoja de ruta pasa por consolidar ambos mercados dentro del portafolio que Visma (liderado en la región por Álvaro Capobianco desde Argentina) arma en Latinoamérica.
El otro eje es la inteligencia artificial, ya operando con agentes que responden por el administrador y automatizan la máquina comercial. Peña no esconde su convicción: "yo creo que estamos viendo la revolución más importante de nuestra historia como humanos. Yo creo que es así de importante lo que estamos viendo hoy día".
"No veo un final": el founder que se queda
Con la operación cerrada, Peña aclara que su papel no terminó, sino que cambió. La corporatización (abogados revisando lo que antes salía en un simple correo) no es su parte favorita, pero la valida.
"Creo que era necesario". Lo que lo mueve, remarca, es más humano que financiero: "lo que más me da felicidad, lo que más me emociona es trabajar con los líderes y ver que los líderes como que avanzan".
Y descarta ponerle fecha de salida: "A mí me encanta mi día a día vida en Comunidad Feliz. Me encanta". Su remate no mira al monto del exit, sino a lo que falta por construir: "no veo un final realmente para lo que podríamos llegar a hacer".
