Alba: dispositivo chileno para la rehabilitación motriz
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ALBA: invento chileno busca potenciar la rehabilitación motriz en pacientes de todo el país

Tras realizar un pilotaje en centros de salud del Biobío y conseguir la fábrica que producirá sus dispositivos, la joven empresa iniciará su fase de venta a centros de salud. Espera cerrar cinco alianzas este año y prospectar nuevos mercados en 2026.

Pamela Salazar, ingeniera civil industrial, fundadora de Umov, startup de soluciones de hardware y software para la rehabilitación motriz y cognitiva., Umov

La industria de los dispositivos médicos es gigantesca: según un reporte de Fortune Business Insights, en 2024 alcanzó los US$542 billones en todo el mundo y para 2032 se debería acercar a los US$900. Y si bien son varios países los que participan, cuando se trata de dispositivos electrónicos altamente sofisticados, solo un pequeño grupo de países en Europa, Norteamérica y Asia se llevan buena parte de la torta.

Pero las tendencias están para romperse. Eso es, al menos, lo que piensa Pamela Salazar, ingeniera civil industrial de 31 años que fundó Umov, startup de soluciones de hardware y software para la rehabilitación motriz y cognitiva. Con su primer dispositivo de fabricación propia, ALBA, ya puesto a punto tras decenas de iteraciones, la joven empresa se encuentra lista para comenzar su fase de venta directa a los centros de salud.

De la patología a la necesidad específica

Salazar explica que "ALBA es un dispositivo portátil, una app gamificada y una plataforma de datos que, combinados, permite realizar sesiones autónomas de rehabilitación a pacientes con debilidad motriz del tren superior. Su fin es que, con tecnología avanzada, se puedan suplir las limitaciones de la terapia tradicional de rehabilitación".


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El dispositivo no solo permite que el paciente realice de forma autónoma actividades motrices para su rehabilitación, sino que además ofrece data certera que permite medir el progreso del mismo. - Umov

En efecto, el dispositivo no solo permite que el paciente realice de forma autónoma actividades motrices para su rehabilitación, sin la necesidad de un profesional especializado que esté en todo el momento con él, sino que además ofrece data certera que permite medir el progreso del mismo. La interfaz física de ALBA consta de una mesa interactiva con una manilla que se traslada sobre rieles, permitiendo ejercicios en todas las direcciones. Mientras tanto, una pantalla táctil permite ajustar la máquina a las necesidades propias del usuario, entregando feedback en todo momento y de manera gamificada.

"Pongo un ejemplo sencillo: si un centro de salud tiene un profesional destinado para una hora de terapia, ese recinto podrá atender a un solo paciente en ese tiempo. No obstante, si ese profesional intercala 30 minutos con ALBA y 30 minutos de ejercicios activos desarrollados por él, en esa misma hora pudo atender a dos personas", detalla la CEO de Umov.

Los primeros hitos comerciales de Umov se marcaron con la venta del primer dispositivo ALBA al Centro Regional de Telemedicina del Biobío, institución que depende de la Universidad de Concepción. Esto permitió que la solución se utilice en distintos recintos de la zona, y en total van más de 60 pacientes y dos mil sesiones de rehabilitación realizadas. En paralelo, la startup desarrolló una validación científica durante tres años junto a la Clínica Los Coihues en Santiago y está por iniciar otro estudio para el Instituto Teletón.

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La interfaz física de ALBA consta de una mesa interactiva con una manilla que se traslada sobre rieles, permitiendo ejercicios en todas las direcciones. - Umov

Cabe destacar, además, que la startup cerró una alianza con una empresa asiática con sede en China y Singapur, para la manufactura del dispositivo y así mejorar su calidad y certificación. Así, el equipo en Chile continúa el liderazgo en el desarrollo del software.

Device as a service (DaAS)

El modelo de "device as a service" de Umov apunta tanto a una venta o arriendo del dispositivo, más una licencia por uso del software. Si bien en primera instancia apunta al gran número de pacientes por secuelas de accidentes cerebrovasculares (ACV), que en Chile anualmente suman más de 35 mil (en el mundo son 12 millones por año y 101 millones actualmente viven con secuelas), las propias características de ALBA permiten que éste sea destinado a cualquier paciente con alguna dificultad motriz, ya sea física o cognitiva.

"Hoy importa que la persona a rehabilitar no se la mire por su patología, sino que por sus necesidades específicas. Puedes tener a dos personas de igual edad con secuelas por ACV y su rehabilitación va a ser muy distinta, y estudios han demostrado que también es útil para pacientes con TEC, parkinson, pacientes postoperatorios, pacientes dentro del espectro autista, entre muchos otros", sostiene Salazar.

Como meta, la startup espera cerrar cinco alianzas con instituciones de salud en el país, para luego cerrar 15 nuevas alianzas en 2026 que además sumen un nuevo mercado en Latinoamérica. "Los dispositivos con tecnología  avanzada no solo permitirán a más personas tener acceso a terapias de rehabilitación, sino que permitirán a los centros de salud entregar un servicio cada vez más personalizado y sin estresar a los profesionales especializados que son tan escasos en ciertas zonas. Lo mejor es que podemos demostrar que este cambio puede realizarse desde Chile", cierra la fundadora de Umov.