Emprendedores Que Impactan: Balanzas y microorganismo en el campo chileno
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Emprendedores Que Impactan: Agroinventario y AMT, Entreprenerd Media

Balanzas y microorganismos: las startups que buscan recortar costos y químicos en el campo chileno

Dos emprendimientos del portafolio de Socialab, uno de control de insumos y otro de biotecnología, dicen que la modernización del agro pasa por medir mejor y depender menos de la química. Los cofundadores de Agroinventario y Agri Marine Terra, estuvieron en Emprendedores que impactan, el podcast de Socialab by Entreprenerd Media.

OCTUBRE 2026.- El agro chileno enfrenta un escenario de márgenes más estrechos y mercados compradores más exigentes, junto con los vaivenes del Fenómeno del Niño.

En ese contexto, dos startups presentes en el tercer episodio de "Emprendedores que Impactan", ciclo de Socialab producido por Entreprenerd y conducido por Valentina González y Julián Ugarte, plantean soluciones distintas pero con un mismo objetivo: que los productores gasten mejor y produzcan con menos carga química. Los protagonistas del capítulo "El campo se actualiza" son Tomás Valenzuela, de AgroInventario, y Jesús Calvo, de Agri Marine Terra (AMT).

AgroInventario: controlar al gramo lo que entra a la bodega

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Valenzuela, ingeniero agrónomo y cofundador de AgroInventario, describe una industria que históricamente avanzó lento en tecnología. Lo atribuye a la dependencia de factores climáticos y a que quienes siguen en el campo tienen, en promedio, entre 55 y 60 años, mientras los jóvenes tienden a irse. Sin embargo, en los últimos cinco o seis años, dice, los clientes dejaron de esperar pasivamente y salen a buscar soluciones.

Según el emprendedor, ese cambio tiene dos causas: el relevo generacional, con hijos que asumen la administración de los campos, y la presión sobre la rentabilidad. 

"Antes el negocio agrícola era un negocio que rentaba, lo hicieras bien o más o menos. Hoy día todos esos negocios están acotando", afirma.

A esto suma mayores regulaciones y exigencias de los mercados que compran productos agrícolas chilenos, lo que obliga a los campos a trazar mejor su operación.

Balanzas para controlar el inventario

AgroInventario ofrece un sistema de trazabilidad y control de insumos en tiempo real. Sigue productos químicos, fertilizantes y biológicos desde su compra hasta su desecho. 

La innovación, explica Valenzuela, consiste en reemplazar el registro manual y teórico por balanzas de precisión instaladas en las bodegas, con lectura de códigos, que permiten saber cuánto se consume, dónde y cuándo vence cada producto.

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Tomás Valenzuela, de AgroInventario - Entreprenerd Media

El retorno proviene sobre todo de comprar menos y con mayor exactitud. Los insumos representan, en promedio, entre 20% y 30% de los costos directos de un campo, según el ejecutivo. 

Entre sus clientes actuales, la compañía ha registrado ahorros de hasta 20% en el gasto anual en insumos. A ello se suma el control de vencimientos: en la bodega suele ocuparse el envase que está a mano y no el que vence primero, lo que genera pérdidas.

La empresa atiende campos desde 10 hasta 3.000 hectáreas, con herramientas más simples o complejas según el tamaño, y hoy trabaja con unos 110 clientes que suman entre 8.000 y 9.000 hectáreas.

Valenzuela subraya que la facilidad de uso fue una premisa de diseño: la balanza tiene tres botones de colores, resultado de un año y medio observando a los operadores. Aunque anticipaban dificultades de conectividad, hoy el 100% de sus clientes está conectado, ya sea por wifi, cable o chip de celular.

Del prototipo de madera a la expansión

La idea surgió cuando Valenzuela y su socio, con 23 años, preparaban su examen de grado, y conversaban sobre la dificultad de cuadrar las bodegas de químicos en los campos donde hacían su práctica. 

Primero pensaron en un dosificador automático, pero descartaron la idea por compleja. El primer prototipo de balanza fue de madera, con una celda de carga y una pantalla de computador antiguo, y con eso salieron a buscar financiamiento.

Conseguir los primeros clientes no fue sencillo, reconoce. Los tres primeros trabajaron durante un año completo con un sistema que aún no funcionaba bien. 

"Tenía que ir presencialmente a los campos a cuadrar los inventarios", recuerda. Para vencer la resistencia al cambio, la compañía recurre a pilotos que generen confianza y demuestren resultados, y pone el servicio al cliente como prioridad.

En el mediano plazo, AgroInventario busca convertirse en un ecosistema automatizado de gestión de insumos, que abarque desde la cotización hasta el desecho. Un paso en esa dirección es un piloto con la startup RecycLAB, en el que registran inventarios de envases vacíos para que esta los retire. 

La meta a diez años es llegar a unas 50.000 hectáreas, cifra que Valenzuela considera modesta, pues hoy cubren cerca de 0,5% del mercado. La empresa partió en la Región de O'Higgins y se ha enfocado en fruta, aunque busca ampliarse a hortalizas, viveros, forestal y ganadería.

Valenzuela proyecta que la digitalización de los campos al menos se duplicará en la próxima década, pero advierte límites. "Siempre va a haber un componente muy humano ahí que siempre se necesita", sostiene, en referencia al conocimiento sobre plantas, clima y suelos. Su consejo a quienes quieran emprender en el sector se resume en dos ideas: terreno y postventa.

AMT: Biotecnología desde algas y microorganismos

AMT, sigla de Agri Marine Terra, es una empresa chilena de biotecnología que parte de las algas marinas y los microorganismos del suelo. Su fundadora, la bióloga Jesús Calvo, explica que la agricultura intensiva degrada los suelos y que los productores enfrentan regulaciones que limitan el uso de fertilizantes, junto con consumidores más informados que buscan productos orgánicos.

La compañía produce bioinsumos en dos líneas. Las algas se procesan en biorreactores líquidos, donde se extraen metabolitos y nutrientes, como hormonas que favorecen el crecimiento de la raíz. 

Los microorganismos, en tanto, se recolectan en distintos puntos del país, se estudian y se escalan mediante fermentación sólida, hasta obtener un producto en polvo. 

Calvo describe un banco de cepas con distintas capacidades, que se combinan según la necesidad, por ejemplo para estimular el desarrollo de raíces o de hojas.

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Jesús Calvo, fundadora de Agri Marine Terra, junto a Julián Ugarte y Valentina González - Entreprenerd Media

Precio, ensayos y distribución

Para Calvo, la competitividad es condición de entrada en un mercado reacio a lo nuevo. "De partida los productos son competitivos, son más económicos que su alternativa química o su alternativa tradicional", afirma. 

Agrega que la compañía cuenta con un portafolio de ensayos y que ofrece a los clientes probar el producto con asesoría antes de adoptarlo.

Aunque AMT vende por su sitio web, marineterra.com, la ejecutiva reconoce que es poco probable que un productor compre un insumo que solo vio en internet. Por eso la web funciona sobre todo como canal de contacto para una asesoría personalizada. 

Además, la distribuidora Adama, que comercializa agroquímicos tradicionales, conoció los productos, ensayó con ellos y hoy los distribuye. AMT capacita de forma permanente a los equipos zonales de esa empresa.

El modelo depende de la recompra. "Si le trae buenos resultados lo empieza a volver a ocupar en la siguiente temporada, y eso mismo es lo que nos ha permitido crecer", explica Calvo. 

Hoy la compañía trata unas 70.000 hectáreas anuales en Chile, tras cerca de cinco años de operación, y ya llegó a Perú y México.

Planta propia y salto a lo forestal

AMT cuenta con una planta de producción en Chile. Según Calvo, su sistema de fermentación sólida es de los más grandes del país e incluso de Sudamérica, con capacidad para 20.000 hectáreas mensuales. 

Esa capacidad supera con holgura la superficie que hoy atiende, por lo que el desafío de la empresa está en lo comercial, es decir, en llegar a terreno y dar a conocer el producto.

Parte de esa expansión apunta a sectores fuera del agro tradicional, como el forestal, la reforestación y la biorremediación de suelos y aguas. La empresa desarrolla un piloto en una reforestación con especies nativas para producción de madera. 

El objetivo es mejorar el prendimiento, es decir, la proporción de plantas que sobrevive tras la plantación. Hoy ronda entre 70% y 75%, y un aumento de 5% ya sería relevante, según Calvo. Contempla una segunda aplicación antes de la primavera y un monitoreo posterior, con resultados que tomarán tiempo porque no se puede acelerar el proceso biológico.

A quienes quieran emprender en el sector, Calvo les recomienda partir por la convicción en lo que se hace. "Ir y ser un poco patúa", dice, es decir, golpear puertas y demostrar confianza en el proyecto.