Álvaro Ossa: El 95% de la ciencia en Chile es pública
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Director Innovación PUC, Álvaro Ossa

Álvaro Ossa: "El 95% de la ciencia en Chile se financia con recursos públicos"

El Director de Innovación de la Pontificia Universidad Católica de Chile, planteó en Entreprenerd Podcast, que el gran desafío del país es transformar ciencia en desarrollo económico, fortalecer la inversión privada en I+D y acelerar la transferencia tecnológica desde las universidades hacia el mercado.

Junio 2026.- Mientras Chile discute cómo aumentar su productividad y recuperar dinamismo económico, una parte importante de la respuesta podría estar en los laboratorios, centros de investigación y universidades del país.

Así lo plantea Álvaro Ossa, Director de Innovación de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC), quien sostiene que el principal desafío nacional ya no pasa únicamente por explotar mejor sus recursos naturales, sino por desarrollar una economía sustentada en conocimiento, ciencia y tecnología.

En conversación con Entreprenerd Podcast, Ossa explicó cómo ha evolucionado el ecosistema de transferencia tecnológica en Chile, el rol que cumplen las universidades y las brechas que aún persisten para convertir investigación científica en empresas, soluciones y crecimiento económico.


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"Chile tiene grandes capacidades, tenemos grandes universidades, tenemos grandes personas y tenemos características que nos hacen únicos como país"

Afirma Álvaro Ossa, Director Innovación PUC

Sin embargo, advierte que el país sigue atrapado en un modelo económico basado principalmente en la explotación de recursos naturales.

"Es hora de hacer ese cambio, de poder cambiar la matriz económica de nuestro país, poder basar nuestra economía en conocimiento", sostiene.

Del laboratorio al mercado

Aunque el concepto de transferencia tecnológica suele asociarse a procesos complejos, Ossa lo resume de manera sencilla: llevar el conocimiento generado en universidades y centros de investigación hacia soluciones concretas que resuelvan problemas de la sociedad o del mercado.

El diagnóstico no es nuevo. Según recuerda, durante la década del 2000 distintos estudios internacionales evidenciaron que Chile generaba investigación de calidad, pero enfrentaba dificultades para transformar ese conocimiento en productos, servicios o empresas.

"Las universidades crean mucho conocimiento, pero lo que no estaban haciendo era que ese conocimiento -que tenía potencial de transformarse en una solución- llegara efectivamente al mercado", explica.

Desde entonces, la política pública impulsó la creación de oficinas de transferencia tecnológica e innovación dentro de las universidades, con el objetivo de cerrar esa brecha.

La Universidad Católica fue una de las instituciones que avanzó tempranamente en este proceso. Hoy acumula más de mil solicitudes de patentes en su historia y más de 200 tecnologías transferidas al mercado.

Innovación basada en ciencia

Para Ossa, es importante distinguir entre innovación en términos generales y transferencia tecnológica.

"La transferencia tecnológica es innovación, pero con apellido. Es innovación basada en ciencia", señala.

Eso implica que detrás de cada desarrollo existe investigación científica, conocimiento especializado y procesos rigurosos de validación.

En ese contexto, el ejecutivo destaca que la innovación no surge únicamente desde las necesidades de la industria, sino también desde la curiosidad científica.

"Las innovaciones más disruptivas probablemente van a surgir desde la curiosidad científica", afirma.

Sin embargo, advierte que el éxito ocurre cuando ambos mundos convergen: investigadores capaces de generar nuevo conocimiento y emprendedores con capacidad de llevarlo al mercado.

"Los investigadores son muy buenos para investigar, pero no necesariamente para emprender. Cuando logramos combinarlos con espíritu emprendedor es cuando se produce esta gran sinergia y finalmente tenemos casos más exitosos".

Alvaro Ossa, hablando sobre transferencia tecnológica en Entreprenerd Podcast

El déficit de inversión que frena al país

Uno de los temas que más preocupa a Ossa es la baja inversión nacional en investigación y desarrollo.

Actualmente Chile destina alrededor de un 0,4% de su PIB a I+D, muy por debajo del promedio de los países de la OCDE, que supera el 2%.

A ello se suma otra característica estructural: cerca del 95% del financiamiento para ciencia proviene del Estado.

"La realidad chilena es que el 95% del financiamiento de ciencia proviene del Estado"

Advierte el Director de innovación PUC en el podcast de Entreprenerd

Por ello, plantea que el principal desafío de política pública no es únicamente aumentar el gasto estatal, sino movilizar de manera decidida la inversión privada.

"Tenemos que establecer incentivos. Incentivos tributarios simples, facilitar la vinculación universidad-empresa y movilizar a las grandes empresas para que inviertan en innovación".

A su juicio, empresas estatales como Codelco podrían desempeñar un papel mucho más activo como motores de innovación tecnológica.

Más cultura emprendedora para generar los próximos unicornios

Consultado sobre la posibilidad de que desde la Universidad Católica surja el próximo unicornio chileno, Ossa reconoce que existe una oportunidad real, aunque advierte que el desafío va más allá de una institución específica.

"Lo más importante es que tengamos próximos unicornios en Chile", señala.

Para lograrlo, identifica una brecha menos visible, pero igualmente relevante: la cultura emprendedora.

"Estoy convencido de que el gran factor diferenciador es la cultura emprendedora", afirma.

A su juicio, el país necesita formar desde etapas tempranas capacidades relacionadas con la toma de riesgos, la colaboración y la generación de soluciones.

"La cultura emprendedora no es hacer negocios. Es ser más propensos al riesgo, tomar riesgos controlados e interactuar con otras personas para complementar nuestras ideas".

En esa tarea, sostiene, las universidades tienen un rol fundamental, pero el desafío comienza mucho antes.

Porque si Chile quiere transformarse en una economía basada en conocimiento, concluye, el cambio no dependerá únicamente de la ciencia o de la tecnología, sino también de la capacidad de las personas para convertir esas ideas en impacto real.

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Alvaro Ossa, Director Innovación PUC - Entreprenerd Media