Tras subir cerca de un 11% el invierno pasado, gastos comunes vuelven a enfrentar presiones este 2026
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Tras subir cerca de un 11% el invierno pasado, gastos comunes vuelven a enfrentar presiones este 2026, Unsplash

Tras subir cerca de un 11% el invierno pasado, gastos comunes vuelven a enfrentar presiones este 2026

De cara a una nueva temporada de bajas temperaturas, el mayor uso de calefacción, el alza de los combustibles y los costos de mantención vuelven a presionar el presupuesto de miles de comunidades.

Cada invierno, el aumento en el uso de calefacción y agua caliente genera una presión adicional sobre los gastos comunes de los edificios y condominios. Aunque el comportamiento varía según el tipo de comunidad y sus sistemas de climatización, los datos muestran que se trata de una tendencia que se repite año a año.

Así lo demuestra un estudio realizado por ComunidadFeliz, que analizó el comportamiento de los gastos comunes en 18 comunas de la Región Metropolitana durante los meses de invierno. El análisis reveló que el promedio pasó de $133.198 en el invierno de 2024 a $147.785 en el de 2025, lo que representa un incremento de 10,95%. 

Las mayores alzas se registraron en Huechuraba (34,78%), Pudahuel (30,94%), Lo Barnechea (15,91%), Maipú (11,64%) y La Florida (11,56%). En contraste, las menores variaciones se observaron en La Reina (4,41%), Peñalolén (5,55%), Chicureo (5,68%), Ñuñoa (6,51%) y Vitacura (6,92%).

Como referencia para este año, los datos de mayo de 2026 muestran que las comunas con los gastos comunes promedio más elevados son Vitacura ($374.029), Lo Barnechea ($330.232), Las Condes ($230.267), Providencia ($190.288) y Chicureo ($183.313). En el extremo opuesto se ubican Pudahuel ($60.833), Puente Alto ($63.593), San Bernardo ($66.651), La Cisterna ($82.429) y Maipú ($93.569).


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Por qué suben los gastos comunes durante el invierno

Según explica Valeria Morillo, vocera de ComunidadFeliz, el incremento de los gastos comunes durante el invierno responde a una combinación de factores: un mayor consumo energético por el uso intensivo de calefacción y agua caliente, el alza de los combustibles y el aumento de otros costos operacionales que enfrentan las comunidades.

"El alza de los combustibles impacta directamente en el gasto común, tanto por el costo asociado al funcionamiento de las calderas como por el efecto en cadena que genera sobre otros servicios. Cuando suben los combustibles también aumenta el IPC, se reajusta la UF y, con ello, el valor de muchos contratos de proveedores que prestan servicios a las comunidades. Es un efecto dominó", explica.

La especialista agrega que una parte importante de estos costos puede mitigarse mediante un mantenimiento preventivo de los sistemas de calefacción.

"Es fundamental realizar todas las mantenciones preventivas y correctivas recomendadas por el fabricante de las calderas. También es importante controlar factores como el nivel de sarro en el agua, revisar la presión de los vasos de expansión de las calderas y mantener al día la limpieza del sistema. Un equipo que funciona de manera eficiente consume menos energía y ayuda a contener los gastos comunes", señala.

Morillo explica que los sistemas de calefacción central funcionan mediante un circuito cerrado que distribuye agua caliente por todo el edificio. Cuando las calderas o las tuberías presentan problemas de mantenimiento, el sistema requiere más energía para operar, elevando el consumo y, en consecuencia, los gastos comunes.

Para el administrador Óscar Donoso, las razones son claras. "El principal motor del aumento de los gastos comunes hoy son las remuneraciones del personal, seguidas por el gas y la electricidad. El IPC ha tenido una incidencia, pero menor que el alza de los salarios. En los últimos cuatro años, las remuneraciones han aumentado cerca de un 50%, pasando de aproximadamente $380 mil a $553 mil". 

Es así como, desde ComunidadFeliz sostienen que una mantención preventiva, junto con un monitoreo permanente de las instalaciones, permite reducir ineficiencias, evitar reparaciones mayores y enfrentar de mejor manera los costos propios de la temporada de invierno.